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El Oído y la Audición

Sector Paciente / El Oído y la Audición

¿Cómo funciona el oído?


Nuestro pabellón auricular recibe los sonidos del exterior en forma de ondas sonoras. Desde allí, y como si de un embudo se tratara, las ondas se canalizan a través del conducto auditivo hacia el tímpano.




Gracias a esta membrana, el sonido se transmite a los huesecillos situados en el oído medio y, desde allí, al oído interno.

 

Por su forma, los huesecillos del oído se denominan martillo, yunque y estribo. En el oído interno, que por su forma en espiral recibe el nombre de caracol, las células ciliadas convierten las vibraciones del sonido en impulsos eléctricos. Los nervios auditivos envían los impulsos al cerebro, que identifica finalmente los sonidos como, por ejemplo, palabras, música, el canto de los pájaros o el timbre del teléfono.




Cambios en la capacidad auditiva


Es completamente natural que el oído pierda capacidad a lo largo de la vida. Por lo general, la pérdida de capacidad auditiva se produce de forma latente.




Llega un momento en el que podemos escuchar algo, pero no lo acabamos de oír bien. Una causa de ello suele ser la denominada presbiacusia o sordera por edad. Suele comenzar entre los 50 y los 60 años y supone una pérdida auditiva progresiva y lenta de, por lo general, ambos oídos.

 

Al principio, empeora la capacidad auditiva de las frecuencias altas (por ejemplo, el canto de un grillo) y, más adelante, empeora la comprensión de las conversaciones, sobre todo cuando hay mucho ruido de fondo. Asimismo, hoy en día el oído se ve castigado por la denominada pérdida de audición inducida por el ruido. Nuestro oído está permanentemente activo, lo cual resulta útil en muchas situaciones de la vida, por ejemplo, para que una madre se despierte al mínimo ruido producido por su hijo.

 

En muchas otras situaciones, sin embargo, esta capacidad de recibir sonidos puede ser molesta e incluso dañina. La constante recepción de ruidos, desde la música hasta el ruido del tráfico, es uno de los factores principales que afecta y daña nuestra capacidad auditiva de forma progresiva. Debido a esta carga acústica permanente, nuestra capacidad auditiva se ve fuertemente afectada y el oído interno, dañado.




Prestar atención a los primeros síntomas


Al principio no se suele apreciar la pérdida de audición. En lugar de ello, se suele subir el volumen de la televisión, por ejemplo.




Y quien no entiende a su interlocutor, le suele echar la culpa al otro… y problema solucionado. “Habla más claro“. En las primeras fases, muchas personas con problemas de audición no se dan cuenta de que el problema reside en que su capacidad auditiva ha ido disminuyendo. Una razón es que, en la mayoría de los casos, la pérdida auditiva no afecta por igual a todas las frecuencias, sino a determinadas áreas del espectro auditivo.

 

A quien todavía puede oír perfectamente algunos sonidos no se le pasa por la cabeza la posibilidad de una pérdida de audición. En este caso, la única opción de frenar la pérdida de oído latente es recurrir a un audífono a tiempo. Quien espera demasiado pierde un tiempo muy valioso. Y es que, poco a poco, el cerebro va perdiendo la capacidad de procesar las señales auditivas que recibe.




Fácil Solución


Con una prueba de audición, Usted puede comprobarse fácilmente si existe una pérdida auditiva.




A partir de un determinado grado de sordera, es recomendable utilizar un audífono para mantener la calidad de vida, el control y la seguridad en el día a día. Los modernos audífonos de alta tecnología ofrecen amplias posibilidades para compensar una pérdida de audición.

 

Por lo general, la pérdida auditiva se produce en los dos oídos. Para mantener una capacidad auditiva óptima se recomienda utilizar un audífono en cada oído, tanto en el izquierdo como en el derecho. Esto permite captar mejor la dirección del sonido y facilita al cerebro el procesamiento de la información recibida.

  

En la actualidad, con el bombardeo de estímulos ópticos y acústicos, la agitación y las prisas, es más importante que nunca prestar atención a nuestros sentidos, y en especial al del oído. Por ello, Audio Service ofrece el audífono adecuado a cada necesidad individual.

 

La gráfica muestra las áreas de frecuencia y los grados de volumen en los que nuestro oído puede captar sonidos y palabras. Tras una audiometría, su fonoaudióloga podrá editar su curva auditiva personal, para que vea al instante lo que puede y no puede oír con normalidad.